Lectores con esperanza

Lectores con esperanza

No es extraño que cuando escuchamos un podcast sobre promoción de lectura o vemos un video TED impactante sobre las ventajas de ser lector en los que se aborda el tema “cómo formar lectores”, inmediatamente concluimos sin duda que el ejemplo de unos padres lectores resulta fundamental para que una persona termine siendo un gran lector.

El Superlector

Harold Bloom, el crítico literario más famoso de Estados Unidos, sostiene que hay tres modos de formar un gran lector: Nuevamente cita como parte primordial la intervención de unos padres lectores, luego la influencia de unos buenos maestros lectores en la escuela y finalmente la misma persona que, apuntalado por los dos factores anteriores, decide elegir buenos libros y sobretodo aquellos que significan un reto como los libros clásicos por ejemplo.

¿Qué dice la calle?

Hasta aquí todo parece lógico y para mi gusto : vertical.
Mi experiencia como promotor de lectura desde las bibliotecas y la escuela y mi participación como mediador en espacios no convencionales con niños y adolescentes en situación adversa respecto a su seguridad y futuro; me ha relacionado con muchos jóvenes provenientes de hogares complicados donde hay ausencia de padres, que no son lectores y que ven como una pérdida de tiempo acercarse a los libros y la lectura por considerarlos poco prácticos para cubrir sus necesidades elementales. Pero tambien he conocido entre esos grupos de jóvenes grandes y expertos lectores. Y de esos lectores “a pesar de las dificultades” han resultado con el tiempo; excelentes maestros, artistas apasionados , uno que otro millonario y buenos padres de familia.
Volviendo a lo planteado por Bloom y la opinión general de los educadores surge una duda que necesita respuestas: ¿Continúa vigente esa verticalidad formativa del lector? ¿Un niño sin padres lectores y maestros analfabetos funcionales nunca conseguirá ser un lector crítico?

¿Rizoma mejor que Raiz?

Los Filósofos Gilles Deleuze y Félix Guattari “bestias pardas” de la filosofía contemporánea, por el gran trabajo de criticar pensamientos significativos de la modernidad, “filosofías representativas” les llamaron en sus estudios, y proponer estructuras filosóficas novedosas respecto a la subjetividad, al piscoanálisis de Freud, a la dualidad de lo real y lo virtual propuesto por Lacan : “Lo virtual, dice Deleuze, no se opone a lo real, sino a lo actual”, a estas alturas y con la tecnología en casa, ya nadie pone en duda esta afirmación.
Podríamos hablar sobre Deleuze, pero mi intención es solamente proponer apenas un sencillo planteamiento “deleuziano” que hoy es aplicable en muchas actividades humanas: El rizoma.
Si buscamos información en google sobre “rizoma” encontramos la siguiente: “En biología, un rizoma es un tallo subterráneo con varias yemas que crecen de forma horizontal emitiendo raíces y brotes herbáceos de sus nudos. Los rizomas crecen indefinidamente”. Bien el concepto es muy facil de imaginar y más aun si pensamos en todos aquellos bulbos y tubérculos que surgen a la vida con este modelo totalmente diferente a la raiz de un pino por nombrar un árbol. Los rizomas son horizontales y tienen muchos puntos o raices que se interconectan y proporcionan crecimiento; mientras que en el árbol vertical una raíz solo produce un modelo de crecimiento hacia arriba.
Con la lectura sucede algo más parecido al rizoma de Deleuze, sin menospreciar la verticalidad de un árbol que da sombra. Las sociedades hoy se interconectan por redes, aprenden en redes y cometen errores por redes. Quizás este rizoma es la solución a esos grupos de niños y jóvenes que esperan, a pesar del deterioro familiar o la baja calidad educativa de sus escuelas, uno o más mediadores de lectura que utilizando la tecnología o la intervención presencial desde diferentes puntos, propongan prácticas vinculadas a la lectura y la escritura y con el tiempo cosechar no solo lectores expertos, sino ciudadanos informados y mejores personas: sensibles, solidarias y por qué no; mejores líderes de gobierno.

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